

Luis Troya. Pasión por la imaginería
Desde su taller nazareno, Troya da forma a imágenes que no solo son arte, sino también devoción, patrimonio y emoción, manteniendo vivo un lenguaje artístico que sigue evolucionando sin perder su esencia.
Este verano estrenamos esta sección que esperamos que os guste mucho. En nuestros "Tesoros nazarenos" os presentamos cada semana un muy breve repaso de uno en uno, de aquellos elementos que creemos relevantes desde el punto de vista de nuestro patrimonio, nuestra cultura y por supuesto, como valor turístico para los que nos visitan.

La Hacienda Villanueva del Pítamo es un tesoro del patrimonio rural nazareno.
Destaca por su imponente arquitectura blanca y albero, reflejo fiel del señorío andaluz. Su estructura, centrada en un patio empedrado, evoca el esplendor agrícola de antaño, fusionando historia y elegancia.
Es un enclave privilegiado para eventos, donde los jardines cuidados y los salones rústicos crean una atmósfera mágica.
Su cercanía a Sevilla, unida a la tranquilidad del entorno de Dos Hermanas, la convierten en un referente de distinción y tradición.

El Monumento a la Constitución preside la plaza más representativa de la ciudad.
Fue inaugurado en 1987 por los Reyes de España para conmemorar la consolidación de la democracia. Diseñado por el escultor Jaime Gil Arévalo, el conjunto escultórico representa al monarca acompañado por dos mujeres que evocan el origen de la ciudad, además de un aceitunero y un niño, símbolos del pueblo nazareno.
Este emblemático espacio urbano, rodeado de una fuente y jardines, se ha convertido en un punto habitual de encuentro para vecinos y visitantes.

La Parroquia de Santa María Magdalena, principal templo de Dos Hermanas situado en la Plaza de la Constitución, es un referente histórico cuyo origen del siglo XIII se vincula a las "dos hermanas" fundadoras de la villa.
Su arquitectura combina una estructura mudéjar original con una estética barroca, fruto de remodelaciones del siglo XVIII y una reconstrucción en el XX.
El templo alberga la imagen de Nuestra Señora de Valme, protectora y mayor devoción de la localidad, siendo el epicentro de la vida religiosa y cultural nazarena.